
¿CASTIGO … o Gracia?
$0.04Descubre la elección entre castigo y gracia en esta profunda reflexión sobre la ley divina.
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Descubre la elección entre castigo y gracia en esta profunda reflexión sobre la ley divina.
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Jorge, violó un párrafo de la ley—la existencia del cual él ignoraba—y, aunque la ofensa fue pequeña, hubo que cumplir la pena prescrita, que también fue liviana. Pero, pequeño o no, su caso nos demuestra lo rígida y estricta que es la ley civil: a la transgresión acompaña el castigo porque la ofensa tiene que ser expiada.
No menos implacable es la ley de Dios. Sobre la transgresión viene el castigo, y nadie necesita pensar mucho para reconocer que es culpable ante el tribunal divino. Aún cuando hayamos podido olvidar algún pecado, vendrá el día en que de un modo espantoso se nos recordará de él. Aunque de hoy en adelante pudiéramos vivir sin cometer pecado alguno, ello no borrará ni una sola de nuestras faltas anteriores.
"Sabed que vuestro pecado os alcazará,"
advierte el Señor desde la antigüedad.1
Aunque somos del todo incapaces de cumplir la ley por nuestras propias fuerzas,2 hay remedio; pues hay uno, a saber, el Señor Jesús, que la ha cumplido a perfección y que además ha efectuado la expiación—cumplió la pena—de tu pecado y el mío.
"El murió, el justo por los injustos,"
dice la Palabra de Dios.3
Ante la ley el castigo acompaña a la ofensa, mas por cuanto Jesús cumplió la sentencia por nuestras culpas, se nos ofrece hoy la gracia del pleno perdón.
Algo maravilloso nos sucede: ¡se le ofrece al culpable escoger entre el castigo y la gracia!
Si sigues indiferente tu camino, sin aceptar la gracia que Dios te ofrece en Jesús, el castigo te alcanzará. Y la paga del pecado es pena eterna, remordimiento continuo y tormento indecible.
Pero si arrepentido ante Dios te confiesas pecador, y crees en el Señor Jesús como tu Salvador, Dios te perdonará. Serás limpio en Su sangre y te dará poder para vivir una vida nueva por la fe en el Hijo de Dios.4
Aun si fueras tan grande pecador que la gente te desprecia y tú mismo hayas perdido la esperanza de salvarte, hay gracia para tí, porque:
"La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado,"
y dice el Señor:
_"Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí. vendrán a ser como blanca lana."_5
Dí, mi amigo, ¿qué más puedes desear? Puedes ser librado ya de la carga del pecado y purificado por la sangre de Jesús. Acude a Él ahora, tal cual eres, y verás que el Señor es bueno. Como culpable pecador, acepta Su gracia maravillosa.
—Arboleda
"El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo."
(Gálatas 2:16)
"Porque por la gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
(Efesios 2:8-9)
"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."
(Juan 5:24)
1 Números 32:23; 2 Romanos 3:20-23; 31 Pedro 3:18; Isaías 53:6; 2 Corintios 5:21;
4 Romanos 6:23; 10:9-10; 1 Juan 1:9;
5 Isaías 1:18.
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