
El Toque Que No Se Oyó
$0.04Descubre la conmovedora historia de "El Toque Que No Se Oyó" y el sacrificio supremo hecho por amor, reflejado en el acto divino del Señor Jesucristo.
Quantity
Shipping Cost: $0.00

Descubre la conmovedora historia de "El Toque Que No Se Oyó" y el sacrificio supremo hecho por amor, reflejado en el acto divino del Señor Jesucristo.
Quantity
Shipping Cost: $0.00
En tiempos de Oliver Cromwell, un estrategista militar y parlamentario inglés del siglo XVII, un joven bajo su mando fue condenado a muerte por una falta menor.
Su ejecución debía realizarse al toque de queda en el día señalado. Su novia suplicó a los jueces que perdonaran la vida de su amado, pero sus ruegos fueron inútiles y la sentencia permaneció firme.
Desesperada, fue donde el anciano campanero para ver si lo convencería a no dar el toque que señalaría la ejecución. Pero nada podía desviarlo de su deber.
El día de la ejecución, en un último intento por salvar al que amaba más que a sí misma, la novia subió al campanario y se escondió hasta el crepúsculo. Al llegar la tarde, el campanero llegó para realizar su tarea.
La joven, aferrada al badajo del gran hierro de la campana, esperaba en angustioso silencio. A pesar de los fuertes golpes que recibió, permaneció allí hasta que...
El viejo comenzó a tirar de la cuerda. El toque no se oyó. Siguiendo sus acostumbrados procedimientos y sin saber lo ocurrido, el campanero cumplió su tarea y se fue.
Apenas salió, la joven, golpeada y sangrienta, bajó del campanario y corrió al lugar de la ejecución. Allí Cromwell mismo esperaba impaciente. Con una mirada hacia su amado, la novia se arrodilló a sus pies y confesó lo que había hecho.
El general, conmovido por tal muestra de amor, le dijo:
—Vete, tu novio vivirá. El toque no se oyó.
Impresionado, Cromwell anuló la sentencia y dejó al prisionero en libertad. Sería imposible medir el agradecimiento del joven soldado hacia su novia; fue salvado de la muerte al costo de los sufrimientos de su amada.
Este acto nos recuerda las palabras del profeta Isaías sobre el Señor Jesucristo, herido y molido por nuestros pecados:
"El fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados … y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53:5)
"Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."(Romanos 5:8)
¿Qué debe hacer usted, amigo, luego de haber leído esta conmovedora historia?
Si no ha recibido el perdón de sus pecados y la vida eterna, puede decirle ahora mismo a Jesucristo:
"Señor, creo que tú moriste en esa cruz por mí, pecador como soy. Quiero darte las gracias, y te recibo como mi Salvador personal."
Si ya ha recibido usted al Salvador, déjele nuevamente las gracias por su amor y porque murió por usted. Recuerde que Él resucitó y le oye cuando así se dirige a Él.
We use cookies to ensure you get the best experience on our website. For more information on how we use cookies, please see out cookie policy. Cookie Policy