
Manual Pastoral
$0.45Guía bíblica del servicio pastoral, ejemplo de Jesucristo y cuidado espiritual del rebaño según Salmo 23.
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Guía bíblica del servicio pastoral, ejemplo de Jesucristo y cuidado espiritual del rebaño según Salmo 23.
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Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños.
— Proverbios 27:23
Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño.
Qué consuelo saber que Dios siempre ha cuidado de sus ovejas y provee lo necesario de la manera que Él considera mejor.
En este estudio veremos cómo Dios satisface las necesidades de los que son preciosos a su corazón, y por medio de quién trabaja a favor de ellos.
Dios ha encomendado a algunos de sus siervos la preciosa tarea de cuidar a los suyos. A éstos les ha dado el gran privilegio y responsabilidad de ser instrumentos del Buen Pastor, el Señor Jesucristo.
No es un trabajo para cualquiera, ni un servicio que uno decide hacer por sí mismo, sino un llamado divino, y a Quien se debe rendir cuentas.
Es una obra para valientes, llamados por Cristo, con corazón dispuesto a sufrir por el rebaño.
Aunque no todos somos llamados a ser pastores, todos tenemos el privilegio y responsabilidad de cuidarnos unos a otros.
Que el Señor bendiga esta reflexión para nuestra enseñanza, ayuda, dirección y bendición; y para el cuidado, crecimiento y beneficio de las ovejas del Señor, y para la gloria y honra de nuestro Salvador.
La Biblia menciona por primera vez un pastor en Génesis:
“Y Abel fue pastor de ovejas… y trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda.” (Génesis 4:2,4)
Tras el pecado de Adán y Eva, sus primeros hijos fueron Caín y Abel:
¿Qué hizo Abel con sus ovejas?
Escogió las mejores, las más gordas, para ofrecerlas a Dios. No una ofrenda cualquiera, sino especial, bien cuidada, fuerte, sana, sin defecto.
Su propósito era honrar y glorificar a Dios, no buscar beneficio propio.
¡Que esto inspire a todos los que hoy pastorean el rebaño de Dios!
Jesús hizo lo que ningún otro pastor pudo:
“... el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio...” (Hebreos 12:2)
Su gozo era glorificar a Dios y restaurar lo que Satanás había robado por el pecado. Sufrió burlas, oprobio, maldición, llevó nuestros pecados, fue hecho pecado, y experimentó el abandono de Dios.
Lo hizo por amor a sus ovejas, de todas las naciones y pueblos, hasta dar Su vida por ellas.
“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:28)
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11)
Buscó a la oveja perdida, la encontró y la llevó en sus hombros con gozo (Lucas 15:4-5).
Jesús es el ejemplo perfecto para todos los pastores hoy.
El Salmo 23 nos enseña cómo es un verdadero pastor, y qué hace Jesús cada día por nosotros.
“Jehová es mi pastor; nada me faltará.” (Salmo 23:1)
¿Pueden tus ovejas decir lo mismo de ti?
“En lugares de delicados pastos me hará descansar...” (v. 2a)
¿Les das alimento espiritual nutritivo, como la “leche espiritual no adulterada” (1 Pedro 2:2)? ¿O les das opiniones personales o enseñanzas que complacen, pero no alimentan?
“Junto a aguas de reposo me pastoreará.” (v. 2b)
¿Sacas la sed de tus ovejas con agua limpia y pura? ¿Hay paz y armonía entre ellas, o conflictos que afectan al rebaño?
“Confortará mi alma.” (v. 3a)
¿Confortas a los que sufren en sus hogares o matrimonios? ¿Conoces sus dificultades? ¿Les dedicas tiempo?
“Me guiará por sendas de justicia.” (v. 3b)
¿Eres justo, irreprensible, y das buen ejemplo sin discriminar?
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